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martes, 4 de agosto de 2009

Ciudadanía por puntos: o eres buen “british” o serás un “sin papeles”

Seamos comprensivos con estos ingleses y con la penúltima vía de los laboristas. Cuando uno tiene deportes tan apasionantes como imposibles de entender (la cosa del cricket por un poner), valores insoslayables fundamentales (una guerra al lado de los americanos de vez en cuando) o una cultura cívica tan notable como tomar el te, es normal que quieran extender tales beneficios intelectuales a todos los que osan hollar suelo británico.

Pensado y puesto en marcha. Los nuevos inmigrantes que no demuestren pasión por tales elementos culturales; o muestren escaso aprecio por la política británica podrían ver bloqueada su solicitud de papeles. Naturalmente, si son buenos y se apuntan a un partido político (por ejemplo el laborismo de la penúltima vía) ganarían puntos y podrán ver reducido el periodo de espera por contribuir a la gloriosa democracia británica y al clientelismo partidario.

El gobierno británico acaba de proponer un endurecimiento de las condiciones para obtener la ciudadanía (el pasaporte no se puede dar a cualquier “esgarramanta” que se opone a la guerra de Afganistán, por ejemplo, que de esos por desgracia ya tienen algunos nacionales a los que no se les puede privar de tamaño beneficio universal). El sistema, más o menos, se basa en crear el estatus de “ciudadano a prueba” que se convertirá en definitivo según un sistema de puntos como el del carné de conducir

El tiempo para obtener un pasaporte británico dependerá de los puntos que reflejarán el potencial de ingresos, especialidad artística, científica o literaria, méritos, calificaciones, capacidad para hablar Inglés y cuánto tiempo han vivido en Gran Bretaña los inmigrantes. A ver si creéis que cualquiera puede ser compatriota de gente tan notable como Sir Bekham o Sir Fergurson, cuya aportación científica a la gloria universal ha sido demostrada.

De eso nada. Los que no se integren en el "modo de vida británico", por incurrir en conductas antisociales se quedarán sin puntos (por favor, tome el canapé de pepinillos como sugería Ocar Wilde – cielos, a este le quitaron el pasaporte y pasaron por la carcel por gay antibritánico- o estire su meñique al tomar el te).

Quienes ejerzan una libertad de opinión que incluya una crítica a la política británica o a alguno de sus valores (me pregunto, pero es que soy un tocapelotas, que valores son los que deben respetarse que no sean los constitucionales) podrían enfrentarse a una reducción de puntos.

He aquí la policía de los valores y las costumbres y he aquí que los valores democráticos y constitucionales no son suficientes para ser un buen patriota.

Ya me veía yo venir que, por un poner, es mejor ser British como dios manda que ser demócrata. Tras las rondas negras de Berlusconi, los censos étnicos de Sarcozy, el retorno pagado de Corbacho, faltaba la credencial del buen converso del laborismo. Todo en orden y completo: peregrino mundo, insisto.

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