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miércoles, 15 de julio de 2009

Vacar

Es un hermoso verbo. Viene del latín vacare y es tan polisémico que puede referirse a tu despido (es que yo no puedo despedirme a mi mismo) o al cese temporal debido al ocio; al vacío en un cargo o a carecer de algo. En mi caso y hoy, anuntio vobis magnun gaudio: me voy de vacaciones.

La cosa incluye, por razones de lo caro que esta el roaming (5 euros un mega), porque esto de que en Europa lo arreglan va a ser que no, seis días sin blog (salvo wifi en residencia) lo que redundará en vuestro beneficio y tranquilidad de mis sospechosos habituales.

Tengo, no obstante, un recuerdo para ellos.

Para los listos de los cojones (secretarios de estado estudiados en ilustres facultades o tipos con chillonas americanas y demás magos de las finanzas, que nos profetizan futuros liberales sólo para ellos).

Para obispos; sastres y receptores de trajes gratis total; Benedicto; patronales, el Bautista de la SGAE; el Presidente del Milán; los ministros inexistentes – el de trabajo, la de ciencia, la de cultura, la de …, o sea, casi todos; la Vice, que es la que manda.

Para el Portavoz de Alá que sigue encarcelando iraníes; los chinos que masacran ciudades; los banqueros a los que dios, alá, y el fondo de salvación y fusiones milagrosas guarden muchos años en cámaras acorazadas…

Para Esperanza, el tal Gómez y los que nos machacan el “Madrí” de todos con notable perseverancia.

O sea, toda esa gente que va apestando la tierra…No hablo de los responsables de la nueva financiación autonómica porque resulta tan de chiste, tan de chiste, que no merece la pena: que se beban una copita con mi parte exagerada del IRPF (es que si a 17% de PIB y 16% de Población le toca 60% de financiación, es para reírse: toda la vida defendiendo el federalismo fiscal para esto)

Me bajo seis días del blog. No será en balde porque acumularé notable sabiduría acerca de nuevos vinos, viandas y lugares que recomendaros; algunas lecturas en lengua extranjera y propia y algún nuevo conocimiento que os será útil.

No os digo a donde voy la primera parte de la quincena, porque se lo he ocultado a la Liber, lo que habla de mi alto grado de valentía. La segunda, naturalmente, navegaremos en nuestra pequeña barquichuela y correré, con mi afamado “luk” de macarra veraniego, a lomo de mi Yamaha náutica, para la que dispongo del correspondiente carné y mi música pirateada en el MP3 (es por avisar al espía de la SGAE no por daros envidia)

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