Statcounter

martes, 17 de febrero de 2009

El malentendido: ¿por cuántos kilos de marroquí dan unas vacaciones?

Ha sido un “un malentendido” dice el Ministro; la cosa es que si en Vallecas se detienen a 35 marroquíes, “los polis” que cumplan objetivos tendrán días libres. Siempre he sido partidario de completar la retribución con productividad, pero no pillo el concepto.

Como soy un antiguo y no dispongo de una concepción progresista de la seguridad, no se me había ocurrido medir la productividad en seres humanos detenidos y expulsados; como soy. Menos mal que Rubalcaba nos orienta por la senda de la paz y el progreso.

Claro que no todo el trabajo realizado computa a efecto de productividad; esto lo entiendo mejor: lo moderno no es trabajar por nivel de producto sino por la calidad del mismo; es que os empeñáis en no seguir mis escritos económicos y no pilláis las ideas correctas.

Por ejemplo, viene un boliviano y te roba el monedero. A por ese no vamos. Explican las circulares y los expertos que los marrroquies son baratos; el kilo de boliviano, según la policía y el ministerio, es caro; y es evidente que no son tiempos para derrochar que, como se sabe, este gobierno es muy austero.

Hay que ser Ministro de interior o jefe de maderos para que se te ocurran brillantes maniobras de seguridad como estas que, además de ser muy progresistas, vendrán a mejorar la tradicional amistad hispano – árabe que alumbra nuestra política exterior.

El malentendido de Rubalcaba viene a constituir un excelente ejemplo de “freakeconomics” (genial libro que recomiendo). La calidad del producto (el delito) se valora en función del número de kilómetros al lugar de nacimiento (tiempo de producción) y el precio del viaje (coste).


Un poner; vives en Arganda, te levanta el coche alguien del sur de Madrid y te roba un bolígrafo un chaval del pueblo: Hay que ir a por el chaval del pueblo; nos ahorramos el “bonobus”. Como os habéis empeñado en no salir de la crisis, con ánimo de boicotear a este gobierno, no entendéis lo del ahorro; no lo entendéis.

Me rio, por no llorar con el malentendido. Ya sé que pedir la dimisión del cazador de venados es reaccionario (mencionar el detalle de que además de los bichos había un juez que instruye causa política es desestabilizador). Pero supongo que como el redactor del malentendido no es Bermejo, o sea que es mortal, podré preguntar si ya lo han cesado.

2 comentarios:

  1. Siempre se me escapó eso de la productividad, la calidad, la eficiencia, etc...
    Creía que por trabajar bien todo eso se garantizaba; pero ahora leyendo esto me queda más claro.
    Ahora bien, ya si se utiliza la "tutela" policial y la metemos en el mismo bote, con la inmigración, luego la pasamos por la turmis, y echamos un juez, un ministro, y un superministro del interior para darle sabor,además de unas hojas de venado, es acojonante, pero pensemos ¿qué ingrediente pondríamos de picante?. ¿Un primer ministro?, ¿un monarca?, ¿una lideresa?.
    Sería un buen condumio culinario el sabor el precio del picante.

    ResponderEliminar
  2. En la última frase se me olvidó el yogur griego, es decir, la "y" entre el sabor y el precio.
    A estas horas ya pienso más en la burda y vulgar comida que en mi intelectual orgánico.

    ResponderEliminar