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lunes, 1 de diciembre de 2008

Estrés 2.0

Desde Linkedin me llega la recomendación de leer una entrada del blog de Shaon que lleva por título stress 2.0. Lo describe como un estado mental o de tensión emocional resultante de la utilización de la tecnología, a causa de su uso o de dejar inacabadas tareas para atender a los múltiples cachivaches que usamos en estos tiempos.

Sostiene el blog, cuyo título es algo así como “abrumadoramente adicto a la informática”, que si hay Web 2.0 tiene que haber una patología de estrés asociada a ella.

Y justo cuando estoy pensando en ello, una persona de mi equipo me solicita en el Skype, suena el móvil corporativo, Itziar me envía un sms por el teléfono personal y el Outlook avisa de la llegada del correo electrónico que esperaba. Y eso en los minutos que yo había previsto dedicar al blog antes de ponerme a trabajar…

Así que hago lo que una persona de mi generación hace en estos casos: apagarlo todo, ponerme una copita de buen vino, dejar pasar el tiempo y planificar mis minutos siguientes. Mientras lo hago tomo una decisión: este año, en lugar de incluir en mis cursos el tema de gestión del tiempo prepararé uno de gestión del tiempo tecnológico.

Móviles, Pdas, portátiles, mensajería instantánea, blogs, redes sociales juegan un papel sustancial en nuestra organización vital y profesional y tienen como característica la disciplina en su uso: si no los alimentamos, desaparecemos. Incluso la reputación en las redes parece, a veces, basarse más en el número de contactos que en su calidad.

O sea que los medios tecnológicos se han convertido tanto en los vehículos de los “ladrones de tiempo” como en generadores de “sobrepresión” que, debido a la movilidad, no dudamos en trasladar con nosotros en el bolsillo, de cañas y, por dios, al restaurante. Por otra parte, tanta herramienta, aplicación y variedad de interfaces tienden a hacer más importante su uso que su utilidad.

Como decíamos antes de la red, la “sobreinformación” puede ahogar la calidad del mensaje; de aquí a la frustración. Y, a lo peor, del estrés 2.0 a la depre 2.0. O sea, chicos y chicas, hay que cuidarse y planificarse.

4 comentarios:

  1. Lo de la copita de vino me ha parecido una decisión muy sabia!!! por cierto, que me he sentido totalmente identificada con el stress 2.0

    Lidia

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  2. Tal vez no deberíamos identificarlo como síntoma, si no como una forma de vida. Nuestra vida social, organizativa, laboral, está basada en 2.0.
    Pero claro, como forma de vida, ha de estar asociada a una costumbre, que en sobrecarga, produce estrés!!!
    Y lo mejor para ello, ¡un copita de vino, aislado de todo! (buena idea)
    Un besote.

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  3. Además del vino que es una excelente idea, deberíamos acostumbrarnos a tener apagados nuestros móiles durante determinadas horas al día, o solo operativos para nuestros seres queridos.

    Una de las perversiones del movil es que todos entienden que estas disponible para todo y todos a cualquier hora del día.

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  4. Pues si Mariano tienes razón. Una pequeña huelga diaria, a modo de no operativo es pura salud. he conseguido que el personal no me llame salvo horas de oficina. Pero es inevitable estar tomando una caña y que tu colega desapaezca para gritar en la calle. ¿Recuerdas aquellos impertinentes que antaño nos venían a recitar o vender versos en los bares? Ahora viven en las ondas parece. ´Saludos.

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